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Comenzaron a juzgar a tres jóvenes imputados de un violento asalto
Fue cometido en junio de 2016, siendo víctimas integrantes de un matrimonio, en 69 y 18




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Miércoles 7 de febrero de 2018                            Ver fotos en: javascript:nicTemp();


                                                          Por HUGO MÖLLER
                                                (Redacción)

Comenzaron a ser juzgados tres jóvenes por un violento asalto cometido a un matrimonio, en una vivienda de calle 69 entre 16 y 18, en la noche del 16 de junio de 2016.

Los tres sujetos, que fueron detenidos posteriormente en un inmueble ubicado a pocos metros, son José Luis Coronel (de 29 años), Walter Horacio Coronel (32) y Julio César Miño (26).

Del asalto resultaron víctimas Carlos Boullosa y su esposa Rosa Atkinson, a quienes los ladrones no sólo les sustrajeron diversos objetos y dinero, sino que también los amenazaron y dejaron encerrados en la vivienda, atados de pies y manos.  Además, a Boullosa lo golpearon violentamente en su cabeza, aparentemente con un arma, provocándole la pérdida de sangre. Y también le aplicaron un golpe de rodilla, afectándole seriamente un riñón.

El juicio oral y público es llevado adelante por el Tribunal Oral Criminal Nº 1, encabezado por el juez Mario Juliano, incluyendo dos hechos. Por un lado, el asalto, caratulado “robo calificado, triplemente agravado por el uso de arma de fuego, en poblado y en banda”. Por otro, la tenencia de arma de guerra (un revólver calibre 38).

La acusación está a cargo de la agente fiscal Silvia Gabriele, en tanto que la defensa de los tres imputados es llevada adelante por Daniel Surgen, integrante de la Defensoría oficial.

Gabriele intentará demostrar durante el debate oral la autoría del hecho por parte de los tres imputados. Surgen esgrime que sus defendidos son inocentes y que se hallaban en la vivienda que ocupaba Miño, uno de ellos, cuando irrumpió la policía para detenerlos.

Carlos Boullosa relató ante el tribunal lo sucedido aquella noche en que fue sorprendido cuando se aprestaba a ingresar su camioneta al garaje de su vivienda, ubicada en la calle 69 Nº 577 (entre 16 y 18).  En ese instante recibió un fuerte golpe en la cabeza y otro en su cuerpo, efectuado con una rodilla del atacante, perdiendo por un momento el conocimiento, ya que volvió en sí cuando ya se encontraba en el interior de la casa, al que lo condujeron los asaltantes, que eran tres, a juzgar por las voces que escuchó, porque evitó mirar a los ladrones a la cara, temiendo que le efectuaran un disparo.

El vecino reveló que los ladrones permanecieron una hora y veinte minutos en el interior de su vivienda, acotando que consecuencia de aquel violento episodio su esposa quedó muy afectada psicológica y anímicamente, a punto tal que desistió de declarar en el juicio. Y él  tiene hoy deteriorados seriamente sus riñones, debiendo asistir a un establecimiento local para llevar adelante un tratamiento.

Boullosa precisó que tras ser reducidos él y su esposa, los ladrones les exigían dinero en efectivo, interpretando que debía tener en la vivienda, a juzgar por el modelo de vehículo que posee. “Viejo choto, decí dónde está la planta grande”, le gritaban.  “Yo soy jubilado y no tengo dinero en mi casa”, explicó.

En su afán por obtener dinero, amenazaron con cortar un dedo de la mano de la señora. “Vas a cortar el dedo, pero la plata no la vas a tener, porque no hay”, les indicó Boullosa, pretendiendo convencerlos de que, efectivamente, no contaba con dinero en la casa, a excepción de la suma que finalmente se llevaron.

En total lograron sustraerle algo más de 3.000 pesos, además una computadora personal, teléfonos celulares, bijouterie y otros objetos, algunos de los cuales fueron recuperados por la policía, siéndole restituidos.

Una vez que los asaltantes abandonaron la casa, saltando por encima de un paredón protegido con alambre de púa, Boullosa logró liberarse de sus ataduras, haciendo lo propio con su esposa, para dar de inmediato aviso a la policía. “En cinco minutos vinieron”, recordó, para añadir que llegó también una ambulancia, en la cual lo trasladaron al Hospital Ferreyra para atenderlo, luego de haber perdido mucha sangre en su cabeza.

Durante el debate Boullosa señaló que conocía a Miño, porque el joven ocupaba una vivienda ubicada sobre calle 18 (habitualmente habitada por intrusos), por lo cual era común verlo cuando salía a caminar por el barrio paseando a su perro.

Nunca pensé que podía pasarme una cosa como ésta”, afirmó el vecino, acotando que desde entonces vive atemorizado por la integridad de su familia.








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