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Derrame tóxico: pidieron tres años de prisión para los hermanos Cañada
También pusieron la mira en la responsabilidad de funcionarios municipales y provinciales




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Lunes 2 de julio de 2018


                                                 Por HUGO MÖLLER
                                        (Redacción)

Tres años de prisión de cumplimiento efectivo fue la pena que se solicitó para los hermanos Fernando y Emiliano Cañada, por su responsabilidad en la muerte de la joven Melisa Nuñez, ocurrida en abril de 2015, a raíz de un derrame tóxico en un depósito de la zona portuaria de Quequén.

La agente fiscal Silvia Gabriele pidió, además, que se los inhabilite por diez años para operar con productos agroquímicos y derivados.

En tanto los abogados Florencia Angeletti y Eduardo Caballero, que representan a la madre de la víctima y a vecinos afectados por la intoxicación, respectivamente, coincidieron en pedir una condena de tres años de prisión para los hermanos Cañada, pero no de cumplimiento efectivo, sino condicional. Consideraron la actitud que han  tenido los acusados, habiéndose hecho responsables de lo ocurrido, pidiendo perdón a sus familiares y autoinhabilitándose con anterioridad al juicio oral y público.

Por su parte, Pablo Mariano López,  abogado defensor de los hermanos Cañada, solicitó al tribunal que aplique el mínimo y no el máximo de la pena establecido para este delito o, en su defecto, que se disponga una prisión domiciliaria.

También se pronunció la Dra. Silvina Besoín, integrante de la Asesoría de Incapaces, en representación de los menores afectados por la intoxicación generada por un derrame de dos pastillas de fosfuro de aluminio, que en contacto con agua se transformó en gas fosfina. Besoin coincidió con la acusación de la agente fiscal y los abogados de los particulares damnificados.

Si bien se puso acento en la responsabilidad de los hermanos Cañada, tanto la agente fiscal como los representantes de los particulares damnificados y el abogado defensor de los imputados coincidieron en apuntar contra funcionarios municipales y provinciales que intervinieron una vez producido el derrame tóxico, que no impidieron que tanto la víctima fatal como otros vecinos se intoxicaran horas más tarde.

Antes de brindarse los alegatos correspondientes, prestó declaración Matías Daniel Ortíz, quien relató las últimas horas vividas por Melisa Nuñez, de quien era novio y con la que convivía desde hacía un año. Este último relató que recién al día siguiente, cuando su novia ya había fallecido, se enteró que se había producido el derrame tóxico y que ése había sido el origen de los malestares que había sufrido la joven.

El tribunal decidió que será el martes 10 de julio la fecha en que se darán a conocer el veredicto y sentencia. Integran dicho tribunal  oral los jueces Mariana Giménez, Ernesto Juliano y Sergio Aguillón.

ARGUMENTOS DE GABRIELE

A criterio de la fiscal Gabriele, durante el debate quedó acreditada la responsabilidad de los hermanos Cañada en el episodio ocurrió el 13 de abril de 2015 en el depósito de 507 Nº 1645 de la firma Shipisuarense SA, donde se hallaban las pastillas de fosfuro de aluminio, que luego en contacto con agua de lluvia se convirtieran en gas fosfina, elementos que fueron arrojadas al desagüe pluvial, desconociendo que a éste se hallaban conectados indebidamente  desagües cloacales. Por éstos ingresó el gas fosfina a los ambientes de la casa que habitaba Melisa Nuñez en 507 y 536, así como a otras viviendas del barrio, afectando también a otros vecinos que, si bien debieron ser atendidos, no sufrieron una intoxicación tan aguda como la que padeció la joven que finalmente murió.

Según Gabriele, en el debate oral surgió que hasta 2015 había un vacío legislativo respecto de la manipulación de residuos agroquímicos, de modo tal que los hermanos Cañada no actuaron en la ilegalidad, pero en su depósito no existían las condiciones de seguridad necesarias.

Consideró la agente fiscal que  una vez producido accidentalmente el derrame del producto (fosfuro de aluminio), por haberse actuado en forma negligente e imprudente, se generó una reacción química,  iniciándose un incendio, ante lo cual los imputados llamaron a los bomberos. Y derivaron el producto hacia los desagües pluviales sin saber que a ellos se hallaban conectadas las cloacas.

Gabriele subrayó que los hermanos Cañada actuaron con negligencia tanto para con los demás como para ellos mismos, confiando en que iban a evitar el daño fatal que podía producir el episodio.

“En todos los años que llevo en la Justicia –dijo la fiscal- es la primera vez que veo que un imputado se haga cargo de lo sucedido, asuma la responsabilidad y se arrepienta”. Y agregó: “Me hubiera gustado, también, que los funcionarios (municipales y provinciales) que actuaron se hubieran hecho cargo”. Finalmente acotó Gabriele: “Es una buena señal que quienes cometieron este hecho negligente se hayan hecho cargo”.

“ABSOLUTAMENTE SINCEROS”

Florencia Angeletti, representante de Mercedes Fernández,  madre de Melisa Nuñez, reivindicó enfáticamente lo que se ha dado en llamar justicia restaurativa, así como la intervención de la organización “Víctimas por la paz”, para que, previamente al juicio, se reunieran los imputados con la familia de la joven fallecida.

Subrayó Angeleti que los hermanos Cañada “fueron absolutamente sinceros con la familia de Melisa Nuñez” en los contactos mantenidos y resaltó que Mercedes Fernández “no tiene sed de venganza”.  Consideró que fue un homicidio “de forma culposa” y destacó que hubo “un correlato entre lo afirmado por los Cañada con los testimonios” escuchados durante el juicio”.

Y apuntó finalmente que “hubo graves negligencias de otras personas” en aquella jornada, en la que si bien se declaró a la prensa que se había dado aviso de lo sucedido a los vecinos del sector para que tomaran precauciones, esto nunca sucedió. De haber ocurrido, se habría evitado la muerte de Melisa Nuñez, así como la intoxicación de otros vecinos.

Nadie le advirtió a Melisa que no permaneciera en esa vivienda”, afirmó el abogado Eduardo Caballero.

También consideró que hubo una “grave imprudencia de los hermanos Cañada”, así como “una grosera impericia” en el manejo de productos agroquímicos.

El defensor de los hermanos Cañada, Pablo Mariano López, apuntó contra el accionar de bomberos, así como de la Policía Ecológica y funcionarios municipales y provinciales por lo actuado una vez producido el derrame.

Tanto Fernando como Emiliano Cañada volvieron a pedir disculpas a todos los afectados, solicitando el deseo de que se haga justicia.

Lamento mucho todo esto, fue una desgracia. No quisimos que ocurriera. Perdón”, fueron las palabras de Emiliano Cañada.







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