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Ultimas horas de la víctima: “Melisa murió sin saber por qué”
Afirmó Matías Daniel Ortíz, quien era novio de la joven fallecida tras un derrame tóxico en 2015




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Lunes 2 de julio de 2018


                                                     Por HUGO MÖLLER
                                           (Redacción)

“Melisa murió sin saber por qué”, afirmó Matías Daniel Ortíz, quien era novio de la joven fallecida a raíz de un derrame tóxico producido el 13 de abril de 2015 en un depósito de la firma Shipisuarence, ubicado en la zona portuaria de Quequén.

El joven, integrante de la Prefectura Naval Argentina con asiento en Puerto Quequén, fue el último de los testigos que prestó declaración en el juicio oral y público que se les sigue a los hermanos Fernando y Emiliano Cañada, antes de escucharse los alegatos correspondientes.

Matías Ortíz convivía con Melisa Nuñez en la vivienda ubicada en la esquina de calles 507 y 536, a pocos metros del depósito donde se originó el derrame tóxico.

Al solicitársele que relate lo sucedido aquel día, Ortíz brindó detalles de lo realizado por Melisa Nuñez horas antes de su muerte.

Reveló que ese día nublado y lluvioso habían pasado juntos la mañana y que minutos después de las 14 Melisa lo llevó en auto hacia la sede de Prefectura. Desde allí un móvil de la fuerza lo transportó hacia Centrales de la Costa, donde debía hacer una guardia.

“A eso de las 16.30 recibí un mensaje, señalándome que entraba gas a la casa. Luego se fue a la Facultad, donde había empezado a cursar estudios vinculados con Pymes. Pero como estaba feo fueron pocos alumnos y se volvió antes a la casa. Ahí pasó todo”, relató.

“Hasta ahí – acotó- no sabíamos nada del derrame. Jamás nos avisaron que había ocurrido. Cuando volvió a la casa, a las 20:15,  Melisa me llamó, ya que estábamos en permanente contacto. Me dijo que se sentía mal, que no sentía las piernas y que había vomitado. Le dije que se tranquilizara y le avisé a mi jefe de lo que ocurría, así que luego en un móvil de Prefectura me llevaron a la casa”.

Continuó relatando Matías Ortíz: “Cuando llegué, Melisa estaba muy descompensada, amarilla y se le producía  arcadas. La llevé al Hospital Municipal y se dormía, se desmayaba en el trayecto. Llegamos al hospital a las 21. Estaba viva. Yo no tenía idea de lo que había sucedido. Jamás pensé en lo peor. Ella nunca se había descompuesto durante el año en que convivimos.

Luego me informaron que no se podía recuperar, entró en coma y seguíamos sin saber por qué. Luego padeció el paro cardíaco. Yo estaba desconcertado. Murió así. Murió sin saber qué es lo que pasó. Al otro día me enteré yo de lo que había ocurrido”.

Ortíz reveló que, tras haber fallecido Melisa, un compañero lo llevó hasta la casa. “Estuve de cinco a 10 minutos adentro y me descompensé yo también. Había un ambiente pesado y olor a lavandina licuada. La casa estaba envenenada”.

El joven recordó que una vecina le había advertido sobre la existencia de productos peligrosos en el depósito de esa cuadra. “La ignoré. Tenía razón. Desconocía que hubiera un veneno tal letal. Nunca pensé que se podía producir una explosión en ese lugar”, concluyó.






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