"Celos patológicos", miedo a ser engañado y a perder afectos

Padecía Ortega, según el testimonio brindado por el médico psiquiatra Mario Dimauro en el juicio



Lunes 25 de febrero de 2019

Abel Rubén Ortega padecía “celos patológicos”, tenía miedo a ser engañado y temía perder a su esposa y su familia. Mucho antes de efectuarle tres disparos a Marisa Astudillo aquel 21 de abril de 2017.

Así lo reveló el médico psiquiatra Mario Dimauro, a quien había recurrido Ortega en búsqueda de ayuda profesional.

Dimauro sostuvo que “Ortega vivía atormentado por los celos”, añadiendo que hallándose detenido en el Penal de Batán por el ataque a tiros a su ex esposa manifestó tener conciencia de lo sucedido. “Estoy donde debo estar, por lo que he hecho”,  le dijo.

 DOLORES TRINIDAD GERMINO

“TEMIA QUE SE SUICIDARA”

Una madre conmovida y afectada

 “Nunc a pensé que mi hijo pudiera hacer lo que hizo. Con mi esposo, cuando lo veíamos mal, temíamos que se suicidara, pero no que atacara a Marisa”, afirmó Dolores Trinidad Germino.

La madre de Rubén Ortega reveló aspectos de diferentes etapas de su vida, incluyendo una niñez con atención psiquiátrica y psicológica en diferentes hospitales.

La mujer se manifestó emocionada por haberse reencontrado con su ex nuera Marisa Astudillo. “No se imaginan el abrazo grande que nos dimos. Yo la sigo queriendo. Los quiero a los dos. Es una situación muy dolorosa”, añadió.

Dolores Germino detalló que, que al igual que su hijo, tiene trato con su nieta Camila, pero no con su hermano Franco, quien tomó distancia a partir de lo sucedido.

 

CAMILA ORTEGA
“UNA SITUACION RARA”
Hija del victimario y la víctima

 Camila Ortega estuvo muy enojada con su padre. No le habló hasta que supo que su madre, Marisa Astudillo, estaba fuera de peligro. Luego retomaron el diálogo. Hoy la joven vive con su madre, a quien mantiene económicamente con su sueldo de empleada en una heladería.

“Vivo con mi mamá. Y visito a mi papá. No me distancié de ninguno de los dos”, dijo Camila, admitiendo que se halla ante una “situación rara, difícil”.

La joven redujo lo sucedido a “un problema matrimonial” Luego admitió la hostilidad que había en el hogar. “No era sano vivir así. Extraño a mi papá, pero estando ambos así, separados, ya no habrá más peleas ni gritos”, dijo.

Camila consideró “sinceras” las disculpas expresadas por su padre, quien, el día de los hechos “se cegó”.  A su criterio Ortega es “una persona enferma, muy enferma”. Y pidió que se le brinde “un buen tratamiento” psicológico.

Respecto de su actual convivencia con Marisa Astudillo, afirmó que “es difícil porque tengo que estar encima de ella, cocino, limpio, ya que hay muchas cosas que no puede hacer, aunque ahora está evolucionando un poco y lava los platos”.

 



Municipalidad de Necochea

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