Alberto Esnaola (abogado)
Alberto Esnaola (abogado)
Escrito el 24/04/2019

Muerte a la inteligencia, viva la muerte!!!


Muerte a la inteligencia, viva la muerte!!!


Miércoles 24 de abril de 2019

Esta triste frase con la que titula esta columna de opinión, se le atribuye a Millan Astray, militar español que apoyó el golpe de Estado del 19 de julio de 1936 que dio origen a la Guerra Civil Española (1936-1939) y una vez consumada la derrota del bando legal republicano consolidó los 40 años de dictadura franquista.

Este episodio histórico sucedido en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, cuyo rector era nada más ni nada menos que el intelectual vasco Miguel de Unamuno, es puesto como ejemplo palmario de los valores del fascismo y de la intolerancia sobre los principios de pluralidad, tolerancia a la diversidad, reconocimiento del otro como sujeto de derechos que forman parte de la democracia liberal surgida de la Ilustración como corriente de pensamiento que se consumó en 1853 en nuestra Constitución.

Hecha la introducción, vamos a la actualidad. Luego de su muy sentida, y a mi juicio políticamente actuado silencio de cuaresma, la dirigente de la Coalición Cívica Elisa Carrio reapareció en Córdoba con algo más que un exabrupto. Diga lo que diga para excusarse, claramente “celebró la muerte” y se puso a la diestra de un símbolo fascista como Millan Astray. No sólo ofendió gratuitamente a la familia del fallecido ex gobernador de Córdoba, sino que también ofendió a la República de la cual ella se considera su única custodia, despreciando así a más de un siglo de cultura y tradición política de nuestra sociedad.

El atribuirse a sí misma ser esa su misión custodia única de la Republica, en “soledad” y casi como destino manifiesto muestra su perfil más mesiánico, término muy duro pero aplicado en su literalidad en este caso, despreciando así los valores fundantes de una República que implican necesariamente de una construcción colectiva, diversa y plural en donde nunca una sola persona podría hacerlo por si sola.

Desde ya que también le reconozco valores positivos a Carrió que vastos sectores de la sociedad también lo hacen.  Dirigente valiente para dar pelea contra la corrupción, mujer de sólida formación jurídica y que muchas veces acierta en la lectura de lo que pasa en la sociedad que está fuera del poder. Pero esto no le puede dar Bill de Indemnidad para pretender convertirse en un ángel exterminador en donde su humor diga quién es apto o quién réprobo. Esa conducta es en esencia antirrepublicana.. Por desgracia nuestro país tiene, y a veces tenemos, este tipo de conductas, y Carrió muchas veces contó con la indulgencia excesiva de buena parte de la prensa nacional.

Nuestro país atraviesa momentos muy difíciles, nuestra novel democracia, después de 35 años, no sabe, no puede o en muchos casos no quiere resolver índices de pobreza que nos laceran a quienes tenemos sensibilidad social; y quienes en política no son capaces de diferenciar entre los principal y lo accesorio suelen caer, como lo hizo Carrió, en la falsa dicotomía de creer que un adversario en verdad es un enemigo. No saber esta diferencia es el huevo de la serpiente de la violencia política de la que por desgracia existen sobrados casos en la historia de nuestro país.

Yo puedo coincidir con Carrió, y de hecho la hago, en que esta elección es trascendente entre ofrecer pasado o intentar construir una sociedad más moderna, cosmopolita e igualitaria. Está claro y no es para ahondar en esta columna, que el gobierno de Cambiemos se encuentra en deuda en lo que hace a una sociedad más igualitaria. Aun así, esta elección es tan bisagra como la de 1989. Ahora, celebrando la muerte seguro no es el camino.

Alumbré a la política subyugado por la figura de Raúl Alfonsin, cada día creo que fue el mejor presidente del siglo XX, pero por sobre todas las cosas fue un primer magistrado en sentido docente, para inocular los valores de la tolerancia, el respeto y la construcción de una sociedad donde la muerte no sea un mecanismo para resolver diferencias políticas, ni siquiera discursivamente.

A veces pedir perdón no alcanza.


Municipalidad de Necochea

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