Por Juan Pablo Kavanagh
Buenos Aires, 28 octubre (NA) — La reforma electoral, que entre sus varios artículos elimina las PASO, es una prioridad para el Gobierno. Lo mencionó el presidente Javier Milei esta semana, en la reunión de Gabinete. Pero carece de avances, víctima de miradas contrapuestas dentro del ecosistema libertario y cargada de preocupación por parte de la Justicia electoral.
Hoy, lo que traba la iniciativa es el timming y las condiciones del escenario político. Así lo reconoce un importante funcionario ante la consulta de Agencia Noticias Argentinas. En otras palabras, la Libertad Avanza ve como sus aliados y los gobernadores dialoguistas tienen otra agenda en su radar. Y manifiestan que no es momento de discutir una modificación de las reglas de juego o directamente piden por la continuidad de las primarias.
A este dato se le añade que sobreviven diversas estrategias en la fuerza libertaria para avanzar con el texto. Entre aquellos optimistas, que expresan que el Gobierno está en condiciones de negociar con fuerza y sin ceder artículos. Un bando en el que se inscribe la secretaria general de la presidencia Karina Milei. Y, enfrente, la dirigencia con muñeca política. Allí asoma la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, quien apuesta a negociar con velocidad, bajo concesiones, para que la iniciativa tenga discusión en el recinto. Un juego por ahora de suma cero.
El panorama cuenta con otro factor: el rol de la Justicia. Porque el poder ya dio muestras de que no ve con buenos ojos que la discusión se siga dilatando. El martes, por caso, el juez federal Alejo Ramos Padilla y el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Torres, instaron al Ejecutivo nacional y bonaerense y Legislativos a definir los cambios este año. No en 2027, año de la elección presidencial. Además, pidieron cautela.
Ramos Padilla, en concreto, le reclamó a la administración Milei a establecer las definiciones. Todo para que no se produzcan cambios en el sistema durante el año electoral: “Lo ideal es que estas decisiones se tomen en años no electorales”, enfatizó.
El magistrado aprovechó para dar su postura defendió tanto las primarias abiertas como el desdoblamiento de los comicios provinciales respecto de los nacionales, que el año pasado, según dijo, fue “un éxito”. Y resaltó el rol de las PASO como “ordenadoras de la oferta electoral”.
En esa sintonía está la Cámara nacional electoral. Ya sentó posición con la Acordada Extraordinaria N° 155/26, mediante la cual instó al Congreso a considerar los estándares internacionales de previsibilidad y oportunidad al abordar las iniciativas de reforma electoral, de partidos políticos o de financiamiento de campañas. El tribunal habló en su texto de la necesidad de respetar plazos razonables antes del inicio del año electoral. Sobre todo, para asegurar la adecuada implementación de las modificaciones y resguardar la integridad del próximo proceso comicial.
Hay más: el órgano electoral, incluso, dejó trascender en las últimas horas su preocupación por la falta de definición sobre la elección concurrente. Sostiene que no están dadas las condiciones para que la gente vote bajo dos sistemas distintos, con complicaciones de divergente índole. El ejemplo del comicio de la Ciudad de Buenos Aires en 2023 todavía está fresco. Bullrich lo sabe muy bien y por eso pretende que la discusión tenga celeridad.
